Por
otro lado, debemos evitar guardarlos en envases, que sean herméticos.
Lo que más se recomienda es guardarlos en bolsas con agujeros, para
que los alimentos puedan respirar. Si en un período de tres a cinco
días no se han llegado a consumir, hay que tirarlos a la basura. Un
paso muy importante es la limpieza. Hay que recordar que una limpieza
de los vegetales, de manera rigurosa, es el paso más relevante para
poder evitar el consumo, de manera accidental, de los patógenos.
Debemos lavar, una a una, las hojas de lechuga, así como el resto de
vegetales que podamos usar. Es aconsejable que se dejen en remojo los
vegetales, durante un período de cinco minutos, con una gran
cantidad de agua y una gotitas de lejía, y enjuagar hoja por hoja,
para poder evitar que pueda quedar cualquier clase de residuo, en los
mismos. Y, en el momento de cortar los vegetales, debes apostar por
unos utensilios, que sean los más adecuados posibles, como puede ser
un cuchillo, que sólo uses para esto y que esté bien limpio. Debes
recordar que el corte se debe realizar en el momento en que tiene
lugar el consumo. Si no se hace esto, vamos a favorecer el
pardeamiento y los vegetales van a adquirir un color marrón, que es
poco sugerente, a la hora de comer la ensalada.
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